POEMARIO "PRETÉRITO FUMAR-PERFECTO"

“Pretérito Fumar-Perfecto” es un juego de palabras donde confluyen vasos comunicantes urbanos cuyo fin no es otro, un acto de irreverencia contra aquellos gobernantes que nos acotan nuestras libertades. Este poemario que tengo el gusto de presentaros, tan solo es un guiño protesta para que se acentúe mas, aquel derecho que todos tenemos implícito desde el momento que nacemos…que no es otro, que La Libertad. Después de dos años, me hallo al pie de un nuevo intento del que considero, un ejercicio de inconformismo del cual demanda mi alma. Esto es un simple poemario a su carta…en el que las normas para adentrarse, las imponga libremente cada lector que tenga por inquietud de romperlo. Espero que pasados estos duros años…algunos de los hechos que engloban este “Pretérito Fumar-perfecto”…que pasaré a relatar en breve… sean un mal recuerdo… un acción pasada… sea un triste accidente…del que todos hayamos aprendido.

jueves, 14 de julio de 2011

EXHIBICIÓN MORBOSA

Ese Zara de Gran Vía por momentos,enviudado...huérfano... en aquella mañana vulgar y proféticamente previsible. Allí me veía tras el mostrador de la caja...cuando la ví pasar a ella.

Aquella belleza, aquella Calipso que brillaba con luz propia, se dirigía al probador con paso firme y decidido a cuestas de unas cuantas prendas sensuales, con la pretensión de amoldarlas en "Aquel séptimo cielo". Al instante, salió con una falda color mermelada que bien podía ser un cinturón ancho.

¡¡Jesús!!- me dice, mientras mi mente me llevaba a la frustración,
por no poner una cámara en aquel misterioso probador.

Entraba y salía , iba y venía....con vestidos varios y sweters distintos. Pensé cual le quedaría mejor. Decisión que por otro lado me resultaba complicada.
Me pregunte...¿por que sale y entra constantemente, si tiene un espejo en su probador?... Si la intención de aquella Ninfa era excitarme...lo estaba consiguiendo. Al final cabo, estabamos los dos solos en la tienda...algo insólito por otro lado.

Tras media hora aproximadamente, la susodicha Apsara se largó sin mas, sin decir adiós...y sin comprar absolutamente nada.
Nada mas salir, me dirigí contrariado a su particular "santuario".

Tras correr la cortina me encontré desordenadamente todo aquel retortero de ropa torpemente cuidada. Entre tanta prenda, observe algo colgado en una de las perchas...me llamo la atención por que no correspondia a uno de nuestros conjuntos.

De insofacto deduje, que se había dejado las bragas perversamente a drede.

Imaginé con cara de poker, que tal vez aquello era su legado a tanta exhibición morbosa.

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